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martes, 11 de noviembre de 2014

El Eje Equinoccial Cero Aries - Cero Libra


Eje Equinoccial
Cero Aries - Cero Libra

 Egarciaber


La palabra equinoccio proviene del latín aequinoctium cuyo significado es “noche igual”, lo que en efecto sucede, pues durante el equinoccio el día es exactamente igual en duración a la noche. Si entendemos cómo funciona nuestro sistema solar, veremos que, dado que la tierra órbita, hay dos puntos en los cuales se produce el equinoccio; el primero sucede al final del invierno y comienzo de la primavera y el segundo, al final del verano y comienzo del otoño. 

El equinoccio de primavera nos refiere a la germinación, la procreación, la luz y el segundo, en oposición a este, el equinoccio de otoño, nos referencia a la recolección al trabajo concluido, a la oscuridad, la lluvia, todo lo cual es muy coherente, pues astronomicamente hablando, el primero, aun cuando el tiempo de día y noche son iguales, implica que el día comienza a crecer, la luz va abriéndose camino ante la oscuridad a medida que avanzan las jornadas las horas de luz aumentan a medida que nos acercamos al verano; por otra parte, el segundo aunque nuevamente la duración del día y la noche son iguales, la tendencia es que la luz se apague progresivamente, ante el avance hacia el invierno y por tanto hacia el reino de la oscuridad. 










Las dos fases de un ciclo planetario doble están en analogía con los Equinoccios y los Solstícios.

El comienzo de la fase expansiva estaría simbólicamente asociado al Equinoccio de Primavera (Sol en Cero Aries), mientras que el inicio de la fase regresiva o semiciclo regresivo estaría en relación analógica con el Equinoccio de Otoño, (Sol en Cero Libra). 

En cuanto a los Solstícios, el de Verano, (Sol en Cero Cáncer) correspondería a la maxima elongación o amplitud en la onda expansiva, (cuadratura creciente), mientras que el Solstício de Invierno, (Sol en Cero Capricornio) estaría en analogía con la máxima elongación o amplitud del semiciclo regresivo, (cuadratura regresiva).










Quiero llamar la atención de que el equinoccio de primavera, sucede en Aries y el de otoño, sucede en Libra, ambos signos cardinales.

El primero está regido por Marte, el signo donde el Sol encuentra su exaltación.

El segundo está regido por Venus, el signo donde el Sol encuentra su caída.






El Gran Misterio
Marte - Venus








SIMETRÍA
PRIMER NIVEL
VENUS - TIERRA/LUNA - MARTE









Venus y Marte (en italiano, Venere e Marte) es un cuadro destacado del pintor Italiano Sandro Botticelli




Aries y Libra, son dos signos cardinales opuestos separados 180º en el zodiaco, por tanto muy polarizados, y a la vez de gran complementariedad, cuyos regentes: Marte, de Aries y Venus, de Libra, componen el denominado en Astrología Humanista "duplo instintivo", también llamado por otros astrólogos "duplo sexual".











Si observamos las posiciones de Marte-Tierra-Venus, y sus respectivas órbitas en nuestro Sistema Solar, llama la atención de forma "intuitiva" la importancia que debe tener para nuestro planeta el hecho de que ambos astros sean nuestros "escoltas" en el Sistema Solar y en el cosmos y de naturaleza opuesta y complementaria. Esto nos sugiere, por analogía, la imagen simbólica de una gran polarización, a modo de "condensador cósmico", en el que la Tierra jugaría el papel de dieléctrico que acumularía la "carga" o "capacidad", contenida en el éter existente entre las dos colosales "placas planetarias polarizadas" de este gigantesco componente cósmico.










Existen poderosas razones simbólicas que redundan en esta polaridad entre Marte y Venus, razones que encontramos incluso reflejadas en nuestra vida cotidiana, desde los dos símbolos planetarios universalmente reconocidos para referirse a los dos géneros, el masculino y el femenino, que son coincidentes con los símbolos astrológicos  de Marte y Venus, hasta otros más “ocultos” o esotéricos, que la Tradición conserva como “pistas” algunas de ellas más o menos veladas. 

Veamos.....

Sabemos que en Astrología el duplo básico original o “duplo vital” es el representado por la Luna y el Sol, siendo estos dos astros los regentes de los signos contiguos 4º y 5º, 
Cáncer y  Leo, en el zodiaco en reposo. Ahora fijémonos bien, porque existe una conexión sutil de la mayor importancia entre Sol - Luna y Marte - Venus, y en la que pocos reparan. 

Esta relación oculta se manifiesta a través de los signos considerados tradicionalmente como los de las exaltaciones de ambos luminares. Curiosamente el Sol tiene su exaltación en el signo de Aries, que es regido por el planeta Marte, mientras que la Luna tiene su exaltación en Tauro, signo que rige su opuesto, el planeta Venus.











Si seguimos indagando, también encontraremos nuevamente la simetría complementaria al estudiar la conocida figura zodiacal de las regencias planetarias de los signos. Aquí la simetría se establece trazando el eje entre los signos gobernados por los dos luminares: Cáncer (Luna) y Leo (Sol).










Todo lo anterior queda resumido en forma simbólica bajo la figura, hoy en desuso, del símbolo original del planeta Mercurio. Una figura desvelada magistralmente en el siglo XVI por John Dee, el genial matemático, astrónomo y alquimista inglés, de la Corte de Isabel I,  en su obra cumbre “Monas Hieroglyphica”(1564) (La Mónada Jeroglífica).








Monas Hieroglyphica




































Alfa





Omega





Siguiendo con las simetrías existentes entre Marte y Venus, la iconografía hermética está llena de referencias a esta polaridad, que se ve plasmada de forma directa en los colores  que la Tradición asigna a estos dos Planetas, así como también en las relaciones ocultas que ligan entre sí a los metales hierro y cobre que se les asocian desde tiempos remotos y a los colores, rojo y verde, que les representan.

Sabemos que el rojo y el verde son dos colores que se complementan. Resulta Importante recordar ahora el concepto de Colores Complementarios. 

Los colores complementarios se encuentran en puntos opuestos del círculo cromático. Estos colores se refuerzan mutuamente, de tal manera que un mismo color parece más vibrante e intenso cuando se halla asociado a su complementario. Estos contrastes son, pues, idóneos para llamar la atención, así que no es de extrañar que rojo y verde siempre estén en estrecha asociación, desde los modernos semáforos de nuestras ciudades hasta la señalización de los muelles de entrada en los puertos marítimos o en aviación cuando son utilizados en las balizas de señalización de las pistas de aterrizaje y despegue en aeropuertos, e incluso en los extremos de las alas de las modernas aeronaves.











Durante el siglo XVII, los Hermanos de la Rosa Cruz, retomaron de nuevo el símbolo de la Rosa y la abeja. La Rosa, la flor más venusina de todas, de fragancia exquisita, incorpora también el símbolo marcial en las punzantes espinas que la acompañan, pero sobre todo en el color rojo que tiñe sus pétalos, también formando parte del simbolismo de la Rosa y la Cruz. 

El siguiente emblema «Dat Rosa Mel Apibus» (La rosa da miel a las abejas), fue utilizado en la portada del «Summum Bonum» de Joachim Frizius y luego adoptado para ilustrar el «Clavis» de Robert Fludd (1574-1637). 






Aquí vemos el símbolo de Venus escondido tras la Rosa
y la Rosa triunfante sobre la Cruz





Podemos ver en un sentido hermético cómo parece haber una aproximación entre la doctrina de San Bernardo, la ebriedad interior del Sufismo y el simbolismo que propugna la Rosa+Cruz del siglo XVII, lo cual nos induce a pensar en una transmisión espiritual que es mantenida de forma secreta a través de los siglos, como una cadena iniciática ininterrumpida.

Por último, diremos que la miel es llamada por los maestros: "la ciencia de las cosas de Dios", y las inevitables picaduras de la recolección de la miel son el emblema de los sufrimientos morales o físicos de que está sembrado el áspero sendero que conduce a la conquista de los conocimientos espirituales (L.Charbonneau-Lassay).

Así los antiguos Rosa Cruces tenían por máxima:

"Ad Rosam per Crucem; Ad Crucem per Rosam"


Cuya traducción reza:

"A la rosa por la Cruz; A la Cruz por la Rosa" 


Algo que nos recuerda que la Rosa no está exenta de espinas. 












Existen aún más paralelismos asociativos intrínsecos, aunque no siempre inmediatos, entre Marte y Venus, por ejemplo en cuanto a los metales que desde tiempos remotos asocia la Tradición con estos dos cuerpos celestes que escoltan, junto a nuestro satélite, la Luna, nuestro planeta. 

Desde la más remota antigüedad se ha asociado al cobre con el planeta Venus, y al hierro con el planeta Marte.

Existen diferentes sales de hierro como el sulfato ferroso y el sulfato férrico, y diferentes sales del cobre como el sulfato cuproso y el cúprico.  

Ferroso: es cuando el fierro esta utilizando la valencia de +2 (valencia menor) y se le da la terminación oso Ferr-oso.

Ejemplo: 

FeO = oxido ferroso
FeCl2 = cloruro ferroso
FeSO4 = sulfato ferroso

El sulfato ferroso existe en la naturaleza en forma de mineral conocido como melanterita. Este compuesto también llamado comúnmente caparrosa, recibe desde muy antiguo otras muchas denominaciones como son: Vitriolo verde, Vitriolo de hierro, Caparrosa verde, Szomolnokita etc.

Su color es verde esmeralda, el color asociado por la Tradición al planeta Venus, y su fórmula química es  FeSO4·7H2O.









Férrico: es cuando el hierro esta utilizando la valencia de +3 (valencia mayor) y se le da la terminación ico; férr-ico 

Ejemplo: 

Fe2O3 = oxido férrico 
FeCl3 = cloruro férrico 
Fe2(SO4)3 = sulfato férrico

El sulfato férrico, Vitriolo de Marte, Pálido, geruclosas, hygroskopisches o polvo sensible de humedad es un compuesto de hierro, azufre y oxígeno. Se diferencia del más frecuente sulfato ferroso en la carga del catión, siendo éste el estado más oxidado del átomo de hierro.

Es una sal sólida de color amarillo, cristaliza en el sistema rómbico y es soluble en agua a temperatura ambiente.

El sulfato férrico es de color rojizo, cuando se coloca un clavo de hierro en un tubo de ensayo con ácido sulfúrico concentrado, este debería reaccionar ocasionando un desprendimiento de hidrógeno, y formando una especie de capa rojiza, que es el sulfato férrico. Su fórmula química es Fe2(SO4)3

El sulfato férrico mantiene la correspondencia marcial, ya que su color, por contra al sulfato ferroso tiende al que la Tradición siempre a otorgado al planeta Marte: El color rojizo anaranjado.










De nuevo vemos como se manifiesta la complementariedad cromática en los óxidos del cobre y el hierro. 



















Como observamos en la anterior imágen los colores son exactamente los que tradicionalmente se han considerado como análogos a esos dos astros, colores que han llegado a ser determinantes para ciertas religiones que resuenan en clara asociación con uno de estos dos astros, como sucede con la religión islámica, cuyo día sagrado es el viernes, asociado desde antiguo al planeta Venus.













Venus




Algunos estudiosos, como el gran astrólogo e investigador español José Luís San Miguel de Pablos, sugieren una relación directa entre algunos elementos arquitectónicos propios de los países de religión Mahometana, con los ciclos implícitos del planeta Venus, al asociar como hipótesis que las 5 volutas características del "cielo" de los arcos musulmanes, podrían tener un origen simbólico asociado al propio ciclo  de  retrogradaciones del planeta Venus.








Arco musulmán de cinco volutas
                                                        
















Aunque todas las órbitas planetarias son elípticas, la órbita de Venus es la más parecida a una circunferencia, con una excentricidad inferior a un 1 %.

El ciclo entre dos elongaciones máximas (período orbital sinódico) dura 584 días. Después de esos 584 días Venus aparece en una posición a 72° de la elongación anterior. Dado que hay 5 períodos de 72° en una circunferencia, Venus regresa al mismo punto del cielo cada 8 años (menos dos días correspondientes a los años bisiestos). Este periodo se conocía como el ciclo Sothis en el Antiguo Egipto.

En la conjunción inferior, Venus puede aproximarse a la Tierra más que ningún otro planeta. El 16 de diciembre de1850 alcanzó la distancia más cercana a la Tierra desde el año 1800, con un valor de 39 514 827 kilómetros (0,26413854 UA). Desde entonces nunca ha habido una aproximación tan cercana. Una aproximación casi tan cercana será en el año 2101, cuando Venus alcanzará una distancia de 39 541 578 kilómetros (0,26431736 UA).




























Los Equinoccios



El Equinoccio de Primavera o Equinoccio Vernal es el motor que hace girar la rueda zodiacal y renovar la vida. 

Desde el equilibrio Oscuridad - Luz, en el Equinoccio Vernal o Equinoccio de Prima-Vera, (Primera Estación) que tiene lugar cada año aproximadamente al comenzar el último tercio del mes de Marzo, fecha muy próxima a cuando la Tradición Cristiana celebra la fiesta de San José, el padre de Jesucristo, (por tanto el generador de la "Luz") durante el que antaño fue el primer mes del año para todas las antiguas culturas que basaban sus calendarios en fenómenos universales o astronómicos, el mes de Marzo, cuya raíz etimológica nos remite de nuevo al planeta Marte, regente de Aries, el ariete relacionado con el dios Priapo, símbolo de la fertilidad que acompaña a este periodo del año solar. 

En la mitología griega, Príapo (en griego antiguo: Πρίαπος [Príapos] ) es un dios menor rústico de la fertilidad, tanto de la vegetación como de todos los animales relacionados con la vida agrícola, y un personaje puramente fálico que era adorado como protector de los rebaños de cabras y ovejas, de las abejas, del vino, de los productos de la huerta e incluso de la pesca. 






Fresco de Príapo pesando su miembro en una balanza contra la ganancia obtenida de sus campos (casa de los Vettii,Pompeya). 
De nuevo vemos aquí velado el  Eje Equinoccial Aries - Libra






Príapo, se solía representar con un enorme falo en perpetua erección o en posición fálica, símbolo de la fuerza fecundadora de la naturaleza. Los romanos solían colocar en sus jardines estatuas de Príapo, normalmente con la forma de toscas hermas de madera de higuera, manchadas de bermellón (de aquí que el dios fuese llamado ruber o rubicundus), con un enorme falo erecto, llevando fruta en su ropa y una hoz o una cornucopia en la mano. Su función era la de garantizar una abundante cosecha.

El falo generador de vida, que recuerda también inequívocamente por su forma el Ariete y el número 1.

Es a partir del Ingreso Solar en el grado Cero Aries, el signo cardinal de fuego, cuando las horas de luz ganan terreno a las de la noche, y las jornadas y el tiempo de vigilia se alargan progresivamente, mientras en perfecta sincronicidad la naturaleza y la vida se renuevan tras el paréntisis de la "muerte" invernal, análogamente a como la vida renace cada mañana, al amanecer, tras el descanso nocturno en brazos de Morfeo, (en la mitología griega, Morfeo, en griego antiguo Μορφεύς, de μορφή morphê, ‘forma’ es el hijo del dios de los sueños, Hipnos y encargado de llevar el sueño a reyes y emperadores. Según ciertas teologías antiguas, es el principal de los Oniros, los mil hijos engendrados por Hipnos, el Sueño y Nix, la Noche, su madre, o por Hipnos con Pasítea). 

Esta progresión de avance de la luz sobre la oscuridad se mantiene hasta alcanzar su máxima expresión, cuando el Sol tras recorrer durante los tres meses de la Prima-Vera (Primera Estación), o lo que es lo mismo el primer cuadrante del zodíaco en reposo, los tres primeros signos zodiacales, Aries, Tauro y Géminis, alcanza el comienzo del cuarto signo zodiacal, el grado Cero de Cáncer, el signo cardinal de Agua, durante el Solstício de Verano, aproximadamente sobre el 20-21 de Junio, fecha muy próxima a cuando la Tradición Cristiana celebra la fiesta de San Juan y la noche de las hogueras, que simbolizan el triunfo de la Luz sobre la oscuridad de la noche.





NIVEL CELESTE
12 SIGNOS
MOVIMIENTO DE TRASLACIÓN
ESTACIONES DEL CICLO ANUAL: SOLSTICIOS Y EQUINOCCIOS
CICLO COMPLETO = 1 AÑO














NIVEL TERRESTRE
12 CASAS
MOVIMIENTO DE ROTACIÓN
DIVISIÓN DUODENARIA DEL DÍA:
CULMINACIÓN Y CULMINACIÓN NEGATIVA, ORTO Y OCASO SOLARES
CICLO COMPLETO = 1 DÍA








El segundo equinoccio, el Equinoccio de Otoño sucede cuando el Sol ingresa en el grado cero del signo zodiacal de Libra. Un evento astronómico que sucede cada año alrededor del los días 20-21 de Septiembre, y que simbólicamente señala el Equilibrio de forma redundante. 

De nuevo el equilibrio, pero esta vez su centro,  porque tras el máximo de horas de luz diaria o de la noche más corta del año, durante el Solstício de Verano (Cero Cáncer, o ingreso solar en ese signo), la luz comenzó a decrecer y es precisamente en el momento exacto del Solsticio de Otoño, o Ingreso Solar en Libra, cuando se equilibran de nuevo  (esta vez con la Balanza de Libra), las horas de Luz y Oscuridad.

Pasado este acontecimiento astronómico la noche ganará terreno al día, hasta llegar a un mínimo de Luz diurna durante el Solstício de Invierno, en el Ingreso Solar en Capricornio, aproximadamente el 20-21 de Diciembre, fecha muy próxima a cuando la Tradición Cristiana celebra la fiesta de Navidad, o día de la natividad de Jesucristo, denominado en esa creencia religiosa como "la Luz Naciente del Mundo", precisamente poco después de la noche más larga del año, durante el Solsticio de Invierno, (cuando el Sol ingresa en el signo cardinal de Tierra, y se encuentra en el grado Cero Capricornio), pasado el cual las horas de luz comienzan a crecer de nuevo desde su mínimo anual hasta alcanzar otra vez el equilibrio exacto durante la renovación de un nuevo ciclo el siguiente Equinoccio de Primavera.

En el Equinoccio de Otoño el equilibrio es doble, pues durante el Ingreso Solar en el grado Cero Libra (Equinoccio de Otoño), estamos exactamente en la mitad del ciclo del año tradicional o astronómico, Cero Libra equivale a una longitud ecliptica de 180º desde Cero Aries, que es el comienzo del zodíaco en reposo, y 180º  completan 6 signos de 30º de arco, siendo la mitad exacta de 360º, que son los que ocupa el cinturón zodiacal completo compuesto de 12 signos de 30º de arco cada uno.

Cuando el Sol Ingresa en el grado Cero del signo de Libra estamos en la última década del mes de Septiembre, que etimológicamente nos remite al número 7, justo el número que el signo de Libra ocupa en el zodíaco en reposo, de la misma manera que Octubre nos remite etimológicamente al número 8, Noviembre al 9 y Diciembre al 10. 

Vemos aquí como para quien tiene "ojos para ver" asoma la milenaria huella de la Tradición Astrológica, que a pesar de haber sido arrastrada, reprimida y enterrada por el racionalismo ciego que la viene despreciando de una forma ignorante, sigue presente todavía incluso en nuestros actuales calendarios del siglo XXI.

El Equinoccio Otoñal inicia el Signo número 7, Libra , regido por Venus, tras el paso solar por Virgo, el sexto signo del zodíaco en reposo, signo de la Madre, la Madre Tierra, la Virgen de la Tradición Cristiana, que deriva de la antigua Tradición Egipcia de Isis, la Virgen Negra, como también de la originalmente diosa frigia, Cibeles (en griego antiguo Κυβέλη Kybélê, nombre al que a veces se da la etimología de «la del pelo» si se considera griego en lugar de frigio). Cibeles era la diosa de la Madre Tierra que fue adorada en Anatolia desde el neolítico. Como la Gea o su equivalente minoica Rea, Cibeles era la personificación de la fértil tierra, una diosa de las cavernas y las montañas, murallas y fortalezas, de la Naturaleza y los animales (especialmente leones y abejas). Su equivalente romana era Magna Mater, la Gran Madre. Su título "Señora de los Animales", que también ostentaba la Diosa Madre minoica, revela sus arcaicas raíces paleolíticas. Es una deidad de vida, muerte y resurrección. Su consorte, cuyo culto fue introducido más tarde, era Atis, y también de su heredera Ceres, la diosa de la tierra y de la agricultura en la mitología romana, que señalaba el periodo anual de las cosechas, el mes de Septiembre en el hemisferio Norte.

Pero también astronómicamente existe Ceres, el más pequeño de los planetas enanos dentro del sistema solar, ubicado en el Cinturón de Asteroides, descubierto el 1 de enero de 1801 por Giuseppe Piazzi. Este pequeño astro recibió su nombre en honor a la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fecundidad, Ceres. 

Inicialmente se lo consideró como un cometa, luego como un planeta, y posteriormente fue considerado el mayor asteroide descubierto por el hombre, hasta la creación de la categoría de "planeta enano", en 2006. Este planeta enano contiene aproximadamente la tercera parte de la masa total del cinturón de asteroides, siendo el más grande de todos los cuerpos de dicho grupo.









Ceres







Mercurio





Ceres cumple escrupulosamente la Ley de Bode de las Orbitas Planetarias, y se halla ubicado entre los planetas Marte y Júpiter. 





















En la actualidad para muchos astrólogos Ceres es simbólicamente el regente del Cinturón de Asteroides, que vinculan inequívocamente al signo de Virgo, el signo de la atomización del todo en sus infinitésimas partes, lo que analógicamente simbolizan los restos fragmentados de un hipotético antiguo planeta desaparecido tras un cataclismo cósmico.






SIMETRÍA
SEGUNDO NIVEL
MERCURIO - TIERRA/LUNA - CINTURÓN DE ASTEROIDES







El Equinoccio Otoñal comienza el signo de Libra, regido por Venus, el signo donde el Sol encuentra su caída*, es el Centro de Equilibrio de la rueda zodiacal. 

Desde el equilibrio Luz - Oscuridad, en el grado Cero Libra aproximadamente al comenzar el último tercio del mes de Septiembre, las horas de oscuridad ganan terreno a las de luz diurna, las jornadas y el tiempo de vigilia se reducen progresivamente, mientras en perfecta sincronicidad la vida tiende al recogimiento que anticipa el invierno, simbólicamente este momento se muestra análogo al del ocaso solar cada día, cuando tras la puesta de Sol existe un equilibrío perfecto entre luz y oscuridad. 

Algo que recoge y nutre a la Tradición Musulmana, cuyo dia sagrado es el viernes, el dia semanal que se corresponde con el planeta Venus, el regente del signo de Libra, cuando en referencia a la práctica del Ramadan, el mes de ayuno para los practicantes de esta corriente religiosa, atribuye al profeta Mahoma la siguiente sura: "Comed y bebed hasta que, a la alborada, pueda distinguirse un hilo blanco de un hilo negro. Luego, observad un ayuno riguroso hasta la caída de la noche". (en la religión Mahometana el rezo de la tarde debe practicarse, según enseñara su Profeta, Mahoma ..."Cuando se acuesta el Sol y la luz reinante no permita distinguir entre un hilo blanco y uno negro"...

El Equinoccio de Otoño está por tanto analógicamente relacionado con el momento del ocaso Solar diario, e igualmente con el de la vida humana, señalando el comienzo de la madurez, cuando tras la plenitud de la vida el peso de los años inicia el declive de la existencia. 

Tras el Equinoccio de Otoño durante el tránsito solar por el octavo signo del Zodiaco en reposo, el signo fijo de agua y centro de la estación Otoñal, el signo de la renovación, el silencio y la muerte, Escorpio, se produce la putrefacción del suelo tras la sequedad, muerte y caída de las hojas sobre la tierra mojada  Es tiempo de connubio, tiempo de coito, tiempo en que la naturaleza se dedica a procrear, a unir lo que está separado. 

En el transcurrir del año, lo que se hizo en primavera va tomando cuerpo, va creciendo y haciéndose fuerte, va tomando forma en el mundo manifestado, hasta el Equinoccio de Otoño, en el que los frutos están listos para su cosecha, el trabajo ya se ha hecho y solo resta recolectar, pero al mismo tiempo, después de la recolecta, comienza un trabajo de almacenamiento, de repotenciación de la tierra, es por ello que el Equinoccio de Otoño también es un tiempo de renovación, de tomar nueva forma, de desechar lo viejo y prepararse para potenciar la energía para el nuevo ciclo que llegará después del invierno.













Nota del autor 

*Como hecho anecdótico:

Según la Tradición Astrológica la caída del Sol reside en el grado 19 del signo de Libra.

Fue exactamente con el Sol en ese grado 19 Libra, que el 13 de Octubre de 1917 se produjo en Fátima (Portugal) la famosa "Danza del Sol" durante la última de las supuestas apariciones de la Virgen en esa localidad lusa.

Algunos de los testigos presenciales de aquellos supuestos acontecimientos aseguraron haber contemplado "como si el Sol se cayese...."

















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