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lunes, 31 de marzo de 2014

Simón H: La Alquimia Viva


SIMÓN H:
La Alquimia Viva

Existe en España un viejo adagio que reza: “Nadie es profeta en su propia tierra”. La sabiduría popular recoge así esta desagradable realidad que se ha repetido en numerosas ocasiones en nuestra historia. Eso lo sabe muy bien Simón H, uno de los mejores  hombres que nos ha dado este país y, sin embargo, tan ignorado.

Pocas veces, y en el caso de la Alquimia especialmente, a lo largo de su dilatada historia ha sucedido que apareciese una personalidad que como Rara Avis se dedicase, en cuerpo y alma, y en tiempos de sequía, a rescatar del polvoriento pasado, mediante su esfuerzo y sacrificio, a la vieja Dama casi olvidada, para después rejuvenecerla.

Contados son los hombres que han tenido el privilegio semejante, pero también la gran responsabilidad y sabiduría necesarias para portar, contra viento y marea, la Antorcha Encendida, conservando vivo el rescoldo del Fuego Primordial para después incrementarlo con su propia luz, avivarlo y mantenerlo, con un único fin: En un acto de generosidad infinita transmitirlo como guía, más pleno, vivo y brillante que nunca, a los que andaban perdidos y desesperados en su infructuosa búsqueda.

Tal es el caso de la figura del alquimista español Simón H., primero estudiante, luego Adepto, y finalmente Maestro vivo de la Alquimia, pues a ese cometido  nuestro personaje ha dedicado su vida durante más de treinta años, es decir, al  rescate de la Ciencia olvidada, reactivándola en el último cuarto del siglo XX, y entregando su precioso tesoro recuperado a las nuevas generaciones del siglo XXI. Precisamente hoy, en un mundo que ahora más que nunca necesita volver a retroceder sobre sus pasos para retomar el camino de la noble Filosofía Natural, hoy tan esquiva y, sin embargo, tan imperiosamente necesaria para la formación de futuros seres humanos más completos y conscientes en sus dos facetas: la material y la espiritual.

“Muchos son los llamados, poco los elegidos”…., apenas un puñado de hombres en cada siglo nos han legado calladamente ese tesoro olvidado. Su sacrificio personal en soledad, su esfuerzo muchas veces arriesgado, ha sido responsable de las fértiles semillas que puedan prosperar en el conocimiento.

El nombre de Simón H. debería estar escrito con letras de oro en los anales de la historia de la Alquimia. Él, a buen seguro, que ha protagonizado el despertar del interés de científicos contemporáneos que aún conservan la frescura, la humildad e inocencia y, sobre todo, la valentía necesarias para aprender de una disciplina que el colectivo al que pertenecen ha venido metódicamente despreciando durante los últimos siglos.

Kepler, Newton, Paracelso, y un largo etc., los más grandes pioneros de la ciencia,  conocedores de la praxis y la filosofía, que tal disciplina encerraba en su núcleo, bebieron en sus fuentes, cuyo paradigma hoy se silencia.   

Mientras la Humanidad en su conjunto y sus hijos, los hombres, en  particular no volvamos sobre nuestros pasos para recuperar aquellas olvidadas disciplinas,  que perdimos en mal momento, deslumbrados por la avaricia y convertidos en hijos exclusivos de la materia vil, como aves erráticas que atraviesan la tormenta en la noche o, peor aún, creyéndonos poder volar hacia alturas imposibles, ignorantes de nuestros propios límites como Ícaro en su imprudente vuelo, la Humanidad seguirá impotente ante sus problemas carente de una visión verdaderamente integradora y evolutiva.

En ese terreno la Alquimia lleva siglos de ventaja sobre la ciencia actual, algunos principios, felizmente “redescubiertos” hoy por nuestros científicos contemporáneos, como ejemplo, el Principio de Incertidumbre atribuido a Heissenberg, han sido muy claramente reconocidos desde el principio por sus Adeptos, porque la Alquimia no entraña el trato frío con la materia, desconectada del practicante, sino que es una filosofía química que envuelve a materia y a operador.

Esta ciencia no contempla la materia sin el espíritu para evolucionar, como los pulmones no pueden trabajar sin el aire para efectuar el milagro de la respiración y de la vida. Este noble principio, del cual hoy en día muchos ignorantes hombres de ciencia todavía se reirán, es la base de toda la Ciencia de Hermes, Ciencia de la que en su humildad Simón H ha recogido su “rocío” y destilado su “Sal Celeste”, elevando su natural fuerza magnética con los frutos de su trabajo incansable y llevándola a estar hoy más viva que nunca.

Ese ha sido su gran trabajo, su mérito, que pocos podían acometer. Algunos incautos lo intentaron, desconocedores de sus propios límites…., otros, en cambio pecaron de avaricia, llegaron incluso más lejos,  traicionando al propio Maestro que venía en su ayuda, para finalmente volver, con las manos vacías, a la oscuridad de donde procedían, demostrando su propia incapacidad para la alta meta que se habían señalado, ya que de nada sirve el conocimiento mundano para el cortejo de esta Dama.

Simón H fue muchas veces despreciado por aquellos que creían saber y ser merecedores del Magisterio, cuando en realidad estaban ciegos de soberbia, tanto como para no poder reconocer la grandeza de un hombre sabio, de un verdadero Filósofo. Pobre equipaje el de aquellos que quisieron aprender, sin tener el bagaje adecuado, cegados por la codicia y por la mayor de las ignorancias. Se mostraron opacos y ajenos a estos Trabajos, sin reconocer las lecciones que recibieron.

Como escribió en su día un maestro alquimista: “Están muy preocupados buscando por todas partes su montura, sin darse cuenta que ya se hallan  a lomos de su grupa”.
Hablar de Alquimia y no referirse hoy a Simón H, el sobrio caballero que desde España la ha defendido, reivindicado, y engrandecido, es algo imperdonable para quien  ama y busca esta venerable Ciencia, porque en el caso de quien con orgullo responde bajo esas siglas, la Disciplina y el hombre que la cultiva y  defiende  se han fundido en Uno sólo hasta la Eternidad.

A continuación les presento una Carta inédita de Simón H. dirigida a los amantes e Hijos de la Ciencia.




LA ALQUIMIA
Simón H.

Son muchos  los que a lo largo del tiempo me han preguntado de qué forma llegué a ser primero adepto y luego maestro de la Ciencia Hermética.

Muchas veces son las que he explicado lo difícil que ha sido, pero ahora lo explicaré un poco más explícitamente. 





SIMÓN H. EN EL LABORATORIO
© Simón H. 1982





Muchos viajes, muchos estudios, empecé siendo pintor artístico, exponiendo en varias ocasiones llegando posteriormente a ser profesor en Tarancón (Cuenca) algo que me llenaba, pero mi espíritu me decía que mi camino era otro muy distinto, ser alquimista, algo que no me podía quitar de la cabeza.

Así, es preciso decir que creo sinceramente ahora que todos mis trabajos, viajes y estudios, formaron parte de un plan establecido para prepararme para lo que después me esperaba en la vida, tanta variación de matices y situaciones, y la acumulación de las experiencias vividas parecen destinadas a que ganase en  sabiduría ante los avatares del mundo.

Empecé por cambiar mi nombre por un seudónimo, “Simón H.” (Tal como se me indicó que tenía que hacer). También es necesario decir que después del tiempo pasado y de los avisos recibidos, es ahora cuando estoy tomando conciencia de todo, pues antes muchos de los sucesos de todo tipo,  que me veía obligado a pasar en la vida, a menudo cosas alejadas de lo normal y sencillo, me resultaban extraños.

Tenía que encontrar, el camino  pero ¿el qué y cómo? Yo esperaba, sin saber que ese milagro de Dios, iba a producirse.

Poco a poco, con el estudio, ya conocía los escritos de los grandes maestros, y di por cierto que en nuestro siglo XX, hacia los años 20, hubo alguien llamado Fulcanelli, de quien se decían cosas asombrosas, pero de ninguna manera podía pensar entonces que después llegaría a comprender todo aquello.

Cayó en mis manos un librito que me dio algo de luz; su autor Ireneo Filaleteo, aunque dentro de la oscuridad y los símbolos, mezcla cosas, por ejemplo las materias. Primero dice y luego desmiente, oro que no es oro, “vía húmeda” y “vía seca”… no aclara muy bien donde empieza una o donde empieza la otra; la confusión era constante, aprendí que eran maniobras para despistar, confundir; no obstante a todo esto, encontré que Filaleteo decía verdades, algo disfrazadas, pero que había que tener en cuenta; entendía que eso era así, y también que por la gran diversidad de cosas que se describían, sería imposible siquiera conseguir  el conocimiento de las materias reales.

Ya lo decía él mismo, en una de sus obras “con la lectura de los libros, solamente, si Dios no pone el dedo es imposible conocer y hacer la Obra”.

Habiendo tomado nota de lo anterior y cotejando a otros autores, después de mucho estudio, llegué a comprender que, efectivamente, tendría que producirse un milagro.

Repasaba la historia, ¿Quiénes fueron los alquimistas reales?, unos pocos sabios de todos los tiempos, más bien pocos, empezando por los antiguos sacerdotes egipcios, filósofos eminentísimos, santos y hombres muy excepcionales, y… quién era yo, al lado de esas gentes, pues nadie.

Estaba bien claro que, hasta entonces, solo había dado palos de ciego, lo único en lo que no dudaba era en mi fe en Dios, y no sabía si eso era suficiente.

Por fin el milagro se produjo llegó el día que tuve la gran sorpresa.

Ese día se abrieron mis ojos para contemplar no una fórmula, propiamente dicha, sino una clave, de momento no pude saber, de dónde provenía, pero era la llave certera que abrió la puerta a lo desconocido.

Y desde ese instante empecé a comprender aquellos opacos textos que fueron escritos bajo oscuros símbolos hace siglos, llevándome la sorpresa de que muchos de aquellos hombres no mentían.

Entonces por medio de sueños llegue a ver al Maestro que me guiaba meticulosamente.

También se me mostraron vidas anteriores en las que pude ver que ya muchos siglos antes había sido alquimista y otras muchas cosas, desde Sacerdote en Egipto, filósofo en la Edad Media, Cardenal cristiano y hasta hereje (por ser alquimista) que en otro tiempo fui quemado por la Inquisición. (Sé que a muchos esto les parecerá una fantasía, pero eso es lo cierto).

Pero, volvamos a los hechos, gracias a la ayuda del Maestro, yo tomaba notas en la noche, pero llegué a comprender que poner todo aquello en práctica no tenía nada de fácil, porque me decían lo que había que hacer, pero no cómo hacerlo.

La confianza era que si Dios y el Maestro me ayudaban, y me habían concedido conocer los primeros pasos, tendría que trabajar mucho, pero ya no estaba solo.

Y también hay que decir que una especie de fuerza inexplicable me hacía andar hacia delante y me libraba de los males que aparecían en el camino, a veces se me pedía que me apartase del mundo en meditación y oración; pero lo malo era (lo más doloroso) la incomprensión de los que me rodeaban, mi fuego interior sólo lo veía yo.

Pasó un año en el que hice muy poco. Último día del mes de Agosto de 1981. ¿Cuándo podré llegar a la Gran Medicina? La verdad es que me hacía falta; estando enfermo de litiasis me estaban tratando con muy pocos resultados, este problema de salud es algo que ya venía arrastrando desde mis trabajos en Francia, por estar expuesto a diferentes venenos en un laboratorio de pinturas, donde trabajaba como técnico en colorido, al tiempo que estudiaba. Ese año pasaron muchas cosas. Mi actividad no cesaba,  me publicaron un Libro en Barcelona “La Puerta Cerrada”, “Diario de un alquimista”.  Aparecieron  entonces comentarios de este libro en varias revistas, que tuvo más éxito del que yo esperaba; mí llegada a la Alquimia fue una sorpresa para todos, cuando esta ciencia ya se consideraba una reliquia del pasado...

Realicé la Gran Obra, con mucho trabajo y penalidades, y encontré la Gran Medicina con la que me curé de mis enfermedades, luego curé a muchos otros.

Así se empezó a cumplir una de las predicciones que me habían hecho: “Serás Maestro de muchos. Es necesario que esparzas la semilla”.

El hecho de encontrar una Medicina como la alquímica, siempre será un invento más, de entre tantos como hoy existen. Al menos eso es lo que creen muchos. Pero no es cierto ni la alquimia ni la medicina que aporta tienen algo que ver con la ciencia actual.

Se da el caso que esta ciencia apareció en el mundo hace muchos siglos, más bien milenios y, por si fuera poco, en varios continentes a la vez.

Muchos años he dedicado al trabajo y a la enseñanza, hasta que al llegar a los 85 años he dejado que prosiga el más pequeño de mis hijos, Jesús, que parece que se está defendiendo muy bien con algo tan difícil.

Hoy sigo recibiendo llamadas de algunos de mis discípulos (dos de las mejores personas que he conocido)  escribo y repaso todo aquello que he vivido en tan largos años.

Con un abrazo de,

     Simón H. – en  Huesca a 24 de Diciembre de 2013.












EL PROCESO EVOLUTIVO DE LA GRAN OBRA
Ilustraciones realizadas por Simón H.
© Simón H. 1982












Compuse, en un principio, un primer grupo de estudiantes que fracasó por los desacuerdos que surgieron entre ellos mismos (como ya se ha explicado en el capítulo precedente), por lo que me vi obligado a disolverlo, pero… después aparecieron nuevos equipos de enseñanza que vinieron sin ser llamados. Fueron llegando más y más estudiantes de todas las procedencias con sus problemas y sus historias.

Aún así, no faltaron las perturbaciones de aquellos que venían de haber pertenecido a diversos grupos pseudo alquimistas, también los que tenían una idea muy equivocada de lo que significa la Filosofía y las operaciones de laboratorio, los buscadores de oro que pensaban volverse ricos con cuatro lecciones de alquimia y por último los que habían leído mucho y tenían un empacho mental de extrañas operaciones mediante “alquimias” que resultaban inoperantes. Todo ello me dio mucho trabajo y quebraderos de cabeza.

Pero lo peor fue que algunos, (no demasiados), se pusieron en contra de mi enseñanza y llegaron a levantar infundios incluso en Internet, personas que al no poder suplir con verdades las doctrinas extrañas que defendían, llegaron al insulto y a la difamación más repugnante. Esto dio lugar a que se formasen dos grupos, unos a favor y otros en contra.

Algo que, por mis principios, hizo que me apartase totalmente de Internet, a  pesar de que muchos me pedían lo contrario. No obstante existía un gran equipo de estudiantes, y se trabajó mucho, aunque es cierto que algunos se quedaron por el camino por no poder atender el laboratorio como era necesario, o por la oposición de algún familiar.

Cambiamos varias veces de domicilio, siempre buscando un mejor emplazamiento para nuestros trabajos y facilitar también la asistencia de los discípulos. Estuvimos en la Roca del Vallés, en Barcelona, sitio muy bonito pero con ciertas dificultades para el trabajo, después en Fraga de Aragón, en Torrente de Cinca, un lugar que abandonamos por conveniencias familiares (algo que nunca debió hacerse), para después acabar en Novales (cerca de Huesca). Este emplazamiento fue uno de los mejores, pero ya entonces las cosas no tenían el mismo auge que en otros tiempos, y mis años de trabajo  empezaban a pesarme un poco… Después, la familia empujó para qué dejásemos esa casa (la mayor equivocación que pudimos hacer), porque cansado o no, yo no podía dejar de ser alquimista, algo que había jurado hacer hasta mi último día, y en la ciudad de Huesca, en un piso, el Trabajo era prácticamente imposible de realizar. Puestas así las cosas, decidí que me había llegado el tiempo, de descansar y llevar una vida más tranquila…., pero las cosas no fueron así exactamente.

Con muchos años de vida ya encima, y en la ciudad, interrumpí mi trabajo de enseñanza, dedicando entonces mi tiempo a la meditación y la concentración profunda. Mi espíritu, no obstante, vivía intranquilo en la inactividad, sin duda debía trabajar de nuevo, para llegar a muchas conclusiones que antes había pasado muy por encima.

Ahora, cuando ya han pasado tantos trabajos, tantos años de mi vida, se me pide el último esfuerzo, que vino avalado por un descubrimiento muy puntual...

Entro en mi miserable laboratorio y pongo en orden los restos de las medicinas que aún conservo. Entre cosas que se dejan, como otras de plástico, que servían (y de eso si me acuerdo) para hacer curaciones a distancia, basadas en la denominada Radiónica, pero que pocas veces puse en práctica, encuentro una cajita de madera muy bien cerrada, a la que hacía mucho tiempo que no prestaba atención, ni recordaba con qué fin la había guardado, Ahora siento la necesidad de abrirla, encuentro una ampolla de cristal envuelta en un papel en el que había escrito "para el último tiempo", el cristal contenía una medicina muy espesa, como aceite. Me pongo a recordar, los muchos años que habían transcurrido desde que encerré aquella medicina (probablemente cuarenta años), que había logrado por un experimento de repetición y purificación de la medicina normal. Entonces, por lo difícil de conseguir y los efectos que procuraba, pensé que debería guardar una muestra...

Conociendo la larga Historia de la Alquimia, creo que puedo asegurar que esta Ciencia no llega a las personas por casualidad (a ciertas personas). Existe una fuerza espiritual interior, que ya ha venido a este mundo, que guía para este propósito. Prácticamente todos, o casi todos, los grandes escritos, no voy a poner ejemplos, pues ya son bien conocidos por todos los hijos de la Ciencia, coinciden en esto. Escriben que Dios fue el Primer Gran Alquimista, y aseguran que Hermes Trismegisto llegó entre aquellos primeros Ángeles que enseñaron a los Hombres, entre otras muchas cosas este Arte Sagrada, en sus dos vertientes, el conocimiento material de las sustancias y el conocimiento de su propio espíritu, cosas esenciales para el progreso de los humanos en este mundo de transición. Y de una u otra forma han sido, hemos sido muchos, los que recibimos este conocimiento a través de los siglos, no de la misma manera. Unos de maestro a discípulo, (lo más normal), otros por el descubrimiento de ocultos escritos y pergaminos, o por la sabiduría e intuición inducida (caso de los antiguos sacerdotes egipcios) y finalmente, los menos, por revelación directa… Cuando el mismo Dios se presenta en sueños y te revela los grandes misterios de la vida y de la muerte, a la vez que la operativa de la Gran Obra de los sabios.

Es necesario comprender que el hecho de poner en movimiento ciertas sustancias acompañadas de la oración, crea ya unas grandes energías que afectan a toda la Humanidad, además de al propio oficiante, al que cambia su vida… quizá sin que él lo note de inmediato. Tengo que decir que este último caso fue el mío, el caso de Simón H., aunque también que se me pusieron algunas condiciones. Con esta premisa "todo en la vida tiene dos lados opuestos, uno bueno y otro no tan bueno, uno puede ser la salvación, el otro puede ser la perdición… no pienses en buscar oro". Y he de decir que no será porque no lo necesite, pero Dios prueba lo que somos o no capaces de hacer o no hacer. Y ahora me siento inclinado de nuevo a seguir trabajando para que algunas personas entren en el Gran Camino de la esperanza y el encuentro con la Luz.

Hablemos del presente.

Un nuevo tiempo, se abre.

Con una vitalidad renovada, impropia de mis ochenta años, reemprendo este nuevo camino. Expliquemos en qué circunstancias empezó a cambiar todo. Efectivamente, tomé de esa medicina especial y….

Es cierto que había ganado en vitalidad, y que espiritualmente me encontraba como nunca, eso no quiere decir que estuviese mejor qué cuando tenía 40 o 50 años, pero mi espíritu recordó de nuevo aquella vitalidad cuando joven, y así empecé de nuevo a actuar, aunque con algunas limitaciones.

Hace tiempo que en uno de mis últimos escritos publicados, en "La piedra Filosofal Luminosa o de fuego", "El alquimista que traspasó los límites de lo posible", relataba unos viajes esotéricos al pasado, que han sembrado, un poco, la confusión entre mis lectores, llegando a preguntarme si esos viajes extraños fueron realizados realmente.

A parte de que un escritor puede tomarse algunas licencias para expresar, de la mejor manera posible, lo que tiene que decir, es que esos viajes, esas situaciones se dieron de una forma u otra. Una realidad que traté de explicar en el Prólogo, o la Introducción, de ese libro. "En la larga Historia de la ciencia de la Alquimia se han empleado miles de técnicas o fórmulas para su exposición o su explicación", Desde el esoterismo cerrado, denominado como el lenguaje de los pájaros a las exposiciones talladas en la piedra, plenas de símbolos, que se emplearon como motivo y forma de expresión, por ejemplo, en la Catedral de Notre Dame de París.

En el libro al que nos referimos, esos viajes no pudieron ser físicos, sino espirituales en todos sus términos. No obstante algo fue realmente añadido para completar mejor la manera de expresarse, para ser entendido, y me estoy refiriendo a ese acompañante con el que efectuaba los viajes y conversaba, algo que de otra manera no podría explicar.

Sí, "Manolo" fue un invento necesario, viene bien decir esto ahora, porque en esta nueva etapa si existe un ayudante, un discípulo verdadero… y esto convenía decirlo desde el principio, Ayudante que se hace más necesario que nunca, porque, como se ha dicho, ya mis años son muchos y el contender con nuevos estudiantes va siendo mucho trabajo para mi persona.

Yoshua mi ayudante directo, se ha ocupado de cosas que me han facilitado el formar un equipo nuevo de estudiantes, de los que posiblemente alguno perdure entre ellos, para mantener la Antorcha Encendida en los últimos tiempos, porque de eso se trata, mientras Dios me dé capacidad de mentalizar y ascender a otras personas por el Gran Camino de la Alquimia espiritual y de la Gran Medicina.

Hoy en día han cambiado mucho las cosas, con respecto a los tiempos en que yo di mis primeros pasos. Tenemos que valernos de medios que entonces eran impensables, me refiero al uso y la comunicación por Internet, algo que mi nuevo ayudante, Yoshua, ha sabido manejar con una indudable maestría, acortando el tiempo y estando siempre en contactó con los aspirantes, los discípulos y sus problemas. Aunque en unas condiciones un poco precarias al comienzo, respecto al sitio que se espera mejorar, se empezaron a llevar a cabo reuniones, impartiendo las materias, estudios y las enseñanzas ya bien conocidas por nosotros.

Lo principal es dar conocimiento de la Alquimia, LA VERDADERA ALQUIMIA. "La Alquimia es la Ciencia del Alma, es la ciencia con conciencia. Todo parte del Uno, si no hubiese sombras no existiría la Luz, la vida lleva impreso el espíritu de Dios. Por eso la materia se convierte en Vida, En la Alquimia encontramos el cuerpo, el alma y el espíritu de la materia. Y por ello de esa materia sacamos la Gran Medicina de la vida. Comprendemos que la armonía viene de la organización; pon armonía en la preparación de las sustancias y encontrarás un tesoro. Comprende que “lo que está arriba es como lo que está abajo”, y que por una férrea voluntad la materia en general te será propicia y encontrarás que logras lo imposible. La unidad y el respeto de unos para con los otros crea la fuerza y la armonía necesarias. Si cuentas con Dios, Él te ayudará aunque tú no lo notes, y te guardará de muchos males que no has llegado a ver. Haz la Gran Obra, y ella te dará esa armonía que decíamos. Pero no seas tan abierto que todos puedan comprenderte, ni tan cerrado que no te entiendan los mismos predestinados.

Vive en el mundo que te ha tocado vivir como si todo fuese bueno, porque con esa actitud contribuirás a que éste sea mejor. Pero no te des tampoco totalmente al primero que llega, conócele primero.

No cures a nadie que no te pida ser curado. Tu medicina es el Oro que se le da a quien lo merece pero no por medio de otros.

Un hombre o mujer indignos no son aptos para hacer la Gran Obra. Y mira que los tiempos están llegando, no pierdas de vista lo que sucede, pues todo está escrito, y si no mira lo que se dijo y lo que está ocurriendo. 








NOTRE DAME DE PARIS
Imágen central del frontispicio




En el pilar central de la Catedral de Notre Dame de París, se encuentra esta imagen de la Alquimia, Es la mejor manera de decir que la Obra es tanto del Cielo como de la tierra, donde se muestran los dos libros, uno abierto y el otro cerrado, exoterismo y esoterismo. La escalera está representando los Regímenes de la Obra, nueve en total, el Cetro es el símbolo de la Obra Magna.

Se ha escrito mucho, sobre las expresiones que utilizaron los alquimistas para describir las que se creen fueron las materias existentes que utilizaron para comenzar el trabajo de la Obra. En ese sentido podemos afirmar que se han descrito y se han asegurado verdaderas barbaridades, pero en eso no entraremos, las materias son (las verdaderas) para quien las merece, y también la medicina alquímica... que cada uno le dé su enfoque, su visión o su creencia, eso ha sido así siempre... hay quien se deja llevar por fantasías o exageraciones, otros lo enfocan según sus conocimientos de química o física, digamos que lo acomodan a sus conocimientos científicos, sin darse cuenta que se están alejando de la verdadera ortodoxia de la Alquimia... Y que nadie crea que al decir esto me estoy dirigiendo a alguien en particular.

Pero, en definitiva... como entendemos que todo lo que se ha escrito y comentado,  se hizo con buena voluntad, es en consecuencia muy respetable, estemos o no de acuerdo con lo expuesto.

Pero centrándonos en las MEDICINAS ALQUIMICAS. Si recurrimos a los textos que más o menos todos conocemos, efectivamente se dicen cosas que si se toman al pie de la letra estaríamos entrando en el "país de las maravillas..." y creo que ya debemos hablar según el siglo en el que estamos y no como lo hacían en el Medioevo.

      La MEDICINA UNIVERSAL u ORO POTABLE... sobre este tema encontraremos en "El Libro de la Revelación" de Paracelso, este médico - adepto que tuvo mucha fama en su tiempo... que en este tratado se hace eco de las palabras de Morieno, dándolas como ejemplo... "Aquél que tiene esto, (se refería a la Piedra) tiene todas las cosas, pues en él están toda felicidad temporal, salud corporal y fortuna terrenal... salud, gozo, paz, Amor... expeliendo todo mal..." Esto es lo que más o menos decían casi todos...

Pero si nos atenemos a la historia de Paracelso... ni tuvo nunca paz, ni tranquilidad, sino que se dio a la bebida, y murió... a los 48 años, más bien pobre...

Otros, sabemos que hablaron de inmortalidad... y murieron como todo el mundo, entre los 40 y los 75 años.... casi todos los Filósofos que tenemos noticia.

Yo sigo diciendo que Paracelso fue un gran médico y un gran alquimista POR SUS DESCUBRIMIENTOS, y para eso me fijo, primero en su historia, y más que nada en lo que dejó escrito.

Cuando habla de las medicinas, (salvo en algunas cosas en las que no estoy muy de acuerdo) lo hace muy ajustado a la verdadera realidad... veamos:

Hace una clasificación de las distintas medicinas que se van obteniendo a medida que se trabaja en la Piedra, según las distintas Ruedas. No voy a transcribir todo el texto, sólo aquello más representativo.

"En su primer estado... con imperfecciones... cura varias enfermedades...".

"En su segunda naturaleza... cura las fiebres frías y calientes, es contra venenos que extrae del corazón y los pulmones, purifica la sangre...“ (Como se ve aquí ya habla de enfermedades concretas, cosa que pocos hacen).

"En su tercera... Produce belleza y fortalece el cuerpo....".

"En su cuarta... hace joven al viejo (ahora se diría rejuvenece)... y revive a los que se hallan en punto de muerte...etc. Por eso se llama Elixir de la vida..."

"En su quinta... sus virtudes son de un grado mayor y maravilloso, aquí sus obras son tomadas por milagros..." Y después es cuando ya da rienda suelta a la fantasía, llegando a decir, "...conduce el fuego dentro del agua... y tiene su brillante dominio en los Cielos...".

Todo esto era como muy necesario de hacerse, y no hay que tomarlo en el sentido de que se complacieran en contar fábulas o que nos quisieran tomar el pelo; sino, que hay que situarse en su tiempo y pensar que esa era su forma de ensalzar algo que realmente era excepcional, ya que sus curas podían muy bien tomarse como milagros. Nosotros mismos aún hoy nos sorprendemos, aunque no le llamemos milagro, pero se podría demostrar que estas medicinas están muy por encima de cualquier otra que comparemos.

Ahora hablemos de lo que ya sabemos... Es una medicina, (la obtenida a partir de una Obra bien realizada)... que entra en el organismo y es metabolizada de tal forma que no es posible detectarla en ninguna analítica, porque se funde con la propia sangre en una sola naturaleza...

Actúa revitalizando las células, de las que expulsa los depósitos tóxicos acumulados a lo largo del tiempo... (pues estos tóxicos alojados en las células son los que impiden su normal reproducción, y como consecuencia de ello sobreviene la enfermedad y, por supuesto, la vejez) aparte actúa igualmente sobre otros tóxicos acumulados en el cuerpo causados por una mala alimentación y por la ingestión perjudicial de otros diversos productos...La Medicina alquímica proporciona a la sangre mayor energía, (luego explicaré cómo), potenciando la hemoglobina, que es la encargada de llevar el oxígeno a las células...

¿Qué significa todo eso...?.

No hay que ser un especialista para comprender que con esas cualidades existe la posibilidad de curar cualquier enfermedad, y que si se "limpia" la célula, eso equivale a dar más juventud al viejo... y por consecuencia a alargarle la vida...

Pero es que, además, puede usarse también (la Medicina) en uso externo, en ulceras, llagas, infecciones de todo tipo... heridas. Incluso para los dolores musculares o internos... solamente con aproximar la Piedra a la parte dolorida...solo por su irradiación elimina el dolor.

Así de escueto y así de claro, sin fantasías.

Porque también podríamos hablar de otros poderes más profundos en la parte espiritual... pero no voy a hablar ahora de ello, porque sería muy largo y difícil de explicar...

Y en cuanto a las experiencias positivas efectuadas sobre plantas y otras aplicaciones... Sí,  son ciertas, y seguramente para muchas otras cosas que todavía desconocemos".

Los problemas que se presentan cuando se enseña esta Ciencia son muchos En principio está lo que todo estudiante debe conocer, las Materias, Los trabajos de Hércules. Las famosas águilas que tanto han dado que hablar. Y luego la Obra hermética con todos sus Regímenes variados en ascensión de purificación.

Lo que inicialmente resulta difícil; y ese es el gran trabajo que nos toca resolver hasta donde nos es posible, es precisamente, la elección de los discípulos, algunos plagados de contradicciones, de viejos conceptos y manías, cuando no de mentes cuadriculadas que todo lo encasillan en los conocimientos químicos o las ideas preconcebidas.

Y por poner algún ejemplo de los muchos casos que se dieron y se siguen dando, siempre sucede lo mismo: Existe el que conociendo otros estudios o posibles tipos de Obra de las muchas que se escribieron verdaderas o no, a ese estudiante le cuesta mucho asimilar que la Obra de Simón H, no tiene porqué ser igual o parecida, llegando en algún caso algunos a discrepar y querer saber más que él les está enseñando, que supuestamente es el maestro, de nada sirve decirles que la Obra ha sido recibida por revelación directa y que además los hechos se demuestran haciéndolos.

También existen aquellos que por tener ellos mismos o alguno de sus familiares alguna enfermedad se apuntan como aspirantes cuando su idea sólo va encaminada a obtener la Medicina para uso propio y como mejor le parezca. Como es natural al no sentir el estudio como un verdadero alquimista el fracaso es rotundo. Luego están muchos que piden por correo medicina para algún enfermo, supuesto enfermo, porque no siempre es cierto. Y tanto en uno como en el otro caso cuesta mucho convencerles de que la Medicina no se puede dar como si fuese una aspirina. A este respecto se les dan ciertas explicaciones:

"Cuando se trata de tratar a enfermos con nuestra medicina, la experiencia nos dice que hay que tener mucho cuidado, no se puede dar una medicina alquímica sin más, desgraciadamente nos han engañado muchas veces, y se ha desperdiciado una medicina que cuesta mucho conseguir, porque no estamos hablando de fitoterapia.

No obstante, le daré algunas explicaciones.

Primero: Que antes de proceder a tratar de curar a un enfermo sea comprobado todo su historial y el proceso de su enfermedad, para poder conocer la dosis a administrar y el modo adecuado de proceder. Esto no lo puede hacer cualquier persona, porque se tienen que dar las circunstancias adecuadas en cada caso.

Segundo: Que el paciente sepa lo que se le administra, y lo acepte. A veces, al ser algo desconocido el paciente lo rechaza.

Tercero: Que siempre este vigilado por un médico que esté al corriente del proceso nada normal que puede producirse al tomar una medicina que nada tiene que ver con las ya conocidas; donde se producirán sudores, inicialmente la temperatura aumenta y se producen fiebres cuando la medicina trata de remover los depósitos tóxicos para expulsarlos, con ocasionales vómitos para expulsar las retenciones orgánicas negativas, aumento de mucosidad, mal olor de la orina, etc. Cosas que de no saberlas asustan al paciente, a la familia y al médico.

 Nuestra Medicina, primero limpia, después cura. Comprenderán por qué no actuamos en estos casos que no se pueden controlar de ninguna manera.

Además de todo esto; tiempo atrás, he curado a muchos enfermos exponiéndome mucho pero ahora desde algún tiempo no me comprometo con nadie (por lo que comporta de trabajo y por el dinero que me costaba hacerlo), y sobre todo por la sencilla razón de que ya mis años no me lo permiten".

Hemos recibido hasta a algunos que deseaban y pedían la Medicina "Para un enfermo" pero luego descubríamos su verdadera intención, que era hacer experimentos para cerciorarse si la medicina era transmutativa. O también al químico que clamaba al cielo porque Simón H. le admitiese en su equipo, y cuando lo logró se dedicaba a la imposible labor de sintetizar le medicina haciendo toda clase de comprobaciones que…resultaron un perfecto fracaso.

También existieron los que deseaban comprar las clases sin acudir los días que se les citaba para una reunión obligada, pidiendo que lecciones avanzadas les fuesen entregadas… "por escrito", algo que no es posible de ninguna manera...  También los que todo lo tergiversan, lo equivocan, y luego le echan la culpa al maestro. E incluso hasta aprovechados que se presentan en Internet como alquimistas avanzados o como maestros, que dan como suyo un trabajo que aprendieron en la escuela de Simón H.

Bueno, para que seguir. Ya decía un acertado Editor: "Conociendo a la gente, Simón tiene mucho que sufrir con sus clases… aunque también tiene satisfacciones". Más razón que un santo.

Al principio (hasta que escarmentamos) se curaron muchos enfermos (de lo que estamos muy satisfechos), se regaló mucha medicina pensando que con ello hacíamos un favor a muchos, pero los desengaños nos hicieron cambiar de proceder.

Cuesta trabajo, cuesta mucho trabajo, hacer que se comprenda el verdadero sentimiento alquímico. Ese es un trabajo incluso más duro que los mismos trabajos de laboratorio.

Señalemos también el trabajo espiritual que debe acompañar a quien estudia esta Ciencia, si ello es posible con las torpes palabras que se pueden expresar por este medio,

"Y seguidamente es necesario decir que la realización de la OBRA no es fácil; surgen problemas en los que "si Dios no pone el dedo” seremos incapaces de encontrar el verdadero camino, los problemas aumentan cada día, pero eso es algo importante para nosotros, porque es ahí donde veremos si recibimos ayuda, y es donde se consolida el ser o no alquimista; para después con un conocimiento pleno de esta ciencia y de sus posibilidades poder ser realmente un Adepto, asimilando las dos vías, la Física y la espiritual..

Si conseguimos hacer bien el trabajo del laboratorio. Aun así, no está todo conseguido, lo principal hermanos,  no es eso, aun siendo muy importante, es sólo la mitad del camino, porque quedaría por cumplirse lo más conveniente, lo más necesario para llegar con nuestro trabajo y nuestro sacrificio a Dios, y ser realmente lo que se supone que somos.

He AHÍ LA VERDADERA TRANSMUTACIÓN a la que debemos dirigir nuestros pasos; Tengo el deber de recordar estas cosas, tanto como la filosofía de la Obra.

Lo malo es que en alquimia falsa (o al menos cuando no se entiende bien) se tergiversan las cosas... entonces se prescinde del laboratorio, de las sustancias naturales, para aplicar todo el simbolismo a los sentimientos de la persona, y a comparaciones meramente funcionales de los órganos internos del cuerpo humano.

Si queremos decir que la mala suerte, la enfermedad es Saturno...que lo bueno es oro y lo malo plomo, que nuestro cuerpo o nuestros sentimientos son el atanor, etcétera. Y aseguramos que esa es la interpretación alquímica. ¿Qué estamos haciendo? Dar semblanza material a lo que no lo es.

Nuestro cuerpo físico no puede ser un Atanor, ni se pude comparar el plomo con los malos pensamientos... ni siquiera en sentido figurado. No podemos señalar con nombres alquímicos que se refieren a la materia, a los planos de conciencia espiritual, confundiéndolos en etapas de evolución material, como lo hacemos con un mineral o una planta.

Si queremos decir que tener una racha de mala suerte o una depresión, es estar atravesando un Saturno... podemos decirlo, de hecho así lo hacemos nosotros (en términos alquimistas) muchas veces.

Pero eso no se puede convertirse en una verdad alquímica, ni real, y mucho menos ser enseñado como fórmula de evolución dentro de las enseñanzas serias que definen lo que es la Alquimia.

Lo que sí es cierto, es que la Alquimia comporta la evolución de las materias hacia un estado superior, así en sucesivas operaciones se transmuta su esencia potencial en algo superior... También se afirma y se enseña, que existe, o más bien debe existir una evolución paralela, entre la Obra y el oficiante que conduzca a ambos a una elevación superior, porque la Alquimia procura el medio de transmutar las sustancias,  al mismo tiempo que el medio de poder llevar el oficiante hacia estados de conciencia superiores...

Estas son las dos vertientes de la verdadera Alquimia. Véase que en el caso de la materia se le llama transmutar.

En el caso de las personas sencillamente las permite evolucionar a estados superiores de conciencia, y también podemos decir, de sabiduría. Repito... Lo que es una verdadera confusión (que muchos dan por buena) es aplicar la alquimia de las sustancias minerales, a una supuesta evolución personal, con nombres y descripciones alquímicas... pero sin sustancias ni laboratorio. La denominada "alquimia mística", que obra de esa forma, nació cuando en la Edad Media se perseguía a los alquimistas, más concretamente, los laboratorios...bajo la acusación de que hacían magia negra.

Pero ese tiempo ya pasó... y ya es hora de volver a la verdad. La Alquimia es mística (si se quiere emplear esta palabra) pero también es el estudio de la Naturaleza, en sus más escondidos misterios.








EL MAESTRO ALQUIMISTA SIMÓN H.
FOTOGRAFIADO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA
©Simón H. 2005



























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